top of page

¿De qué hablamos, cuando hablamos de arte?

  • Foto del escritor: Colegio Triana
    Colegio Triana
  • 16 feb 2021
  • 5 Min. de lectura

¿De qué hablamos, cuando hablamos de arte?


María Patiño Richarte


Caía la tarde, sentada frente a la computadora con una encomienda, hablar sobre arte, como buena y meticulosa académica, me di a la tarea de recopilar las definiciones más comunes de uno de los términos para precisar y conceptuar.


De esa búsqueda concluí que la palabra arte tiene al menos nueve acepciones distintas, proviene del latín, ars <artis> que hace referencia a la virtud, disposición o habilidad para hacer algo, y al conjunto de preceptos, normas y líneas que llevan a hacer de manera sobresaliente o al menos bien, ese algo. De ese significado podemos derivar palabras como artificio, artefacto, artificial, artificioso, que contiene la partícula <ficis> haciendo referencia al hacer, ahí podemos entender palabras como artista, artesano, artesanía, artesa, las cuales comparten el significado de el que sabe hacer.


De manera frecuente escuchamos decir “lo hace con arte” es decir hace aquello como se debe hacer, en este punto todavía estamos hablando en términos muy generales, y podemos englobar expresiones como: el arte de la joyería, la caligrafía, la tauromaquia o las artes marciales, cualquier otra habilidad humana que es realizada de manera competente y que termina maravillándonos.


La Real Academia Española de la Lengua en su diccionario más actualizado, nos presenta nueve significados, el primero y el tercero los explico en los párrafos anteriores, el segundo es el que nos ayuda a entrar en materia: “Manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.” En esta acepción destacan palabras como <manifestación, actividad, humana, interpreta, real, plasma, imaginado, recursos> a partir de esta definición entendemos el arte, como aquello que el hombre crea, interpretando la realidad y lo pone a disposición de los otros, esa creación la denominamos obra de arte y la podemos encontrar en los museos, en las bibliotecas o en una sala de concierto, no tiene un fin utilitario, es decir, no sirve para nada más pretensión que denostar originalidad y estética.


Vamos al concepto clásico de arte, para Aristóteles los saberes se dividen en teóricos y prácticos, Santo Tomás da por buena la división de Aristóteles y le añade que el entendimiento práctico se subdivide en el arte y la prudencia; el arte -facere- hace ajeno lo propio y busca el bien del objeto fabricado, al tiempo que la prudencia -agere- perfecciona a la persona que realiza el objeto, así el hacer es un acto que transforma la materia, mientras que obra el bien en la persona que lo hace.


Bajo este concepto de arte clásico podemos entender siglos de producción, el cual consiste en aplicar normas de belleza universales “lo bello” que a su vez comunica, adoctrina o promociona, por tanto, necesarias para perfeccionar la obra, el artista entendido como “el que hace” y el arte como “el saber hacer” el conocimiento y la intensión de crear es lo que distingue a un artista de un operario y a las obras artísticas del resto de los objetos.


Según la filosofía clásica las obras se dividen en bellas y no bellas, mientras las artes se dividen en mayores y menores, las mayores según los griegos eran: arquitectura, escultura, pintura, música, declamación y danza. La declamación incluye la creación poética y el teatro, llegan estos conceptos al siglo XIX y se incluye la cinematografía, por extensión la fotografía como las bellas artes séptima y octava.


Siguiendo con este concepto clásico las artes menores no son un fin en si mismas, por ejemplo, las artes decorativas, no son obras independientes sino que están subordinadas al embellecimiento de un espacio, lo mismo la gastronomía, la perfumería, el arte plumario, la cristalería, la orfebrería, la herrería, etc.


El concepto clásico de arte, por artes no bellas se consideran lo oficios, ya que si bien predomina el dominio de la habilidad su finalidad es utilitaria.


Aquí quiero hacer una pausa, porque al tratar de definir el arte hay tantos paradigmas que termina por ser confuso definir aquellos objetos que pueden o no ser obras de arte, ¿es acaso una caja de zapatos una obra de arte? Esta pregunta es un cliché y anécdota que ha pasado más de 20 años en el argot de los museólogos mexicanos. Se cuenta que el artista conceptual mexicano Gabriel Orozco presentó una exposición en uno de los museos más importantes del país y una de las piezas era una caja de zapatos que se exhibía sin ficha técnica y debía ir ubicada en el suelo del museo, así pues, al terminar la inauguración, una vez que el personal de limpieza quedó a realizar sus labores, se encontraron con la caja de zapatos, la persona de la limpieza la levantó y la echó a la basura.


Para muchos el pensamiento lógico los lleva a pensar -claro, ¿Cómo una caja de zapatos puede ser una pieza artística?, ¿Cómo podría estar siquiera valuada?, ¿Cómo podría formar parte de una colección de arte? ¿Cómo se atreve un museo a exhibirla? Para encontrar respuestas, tendremos que seguir ahondando en el concepto y desarrollo histórico del arte.


Ejemplos como el anterior hay infinidad, se podría decir que cada cambio de movimiento artístico está marcado por suceso similar, así fue cuando Marcel Duchamp en 1915 llega a Nueva York, habiendo dejado de pintar, comenzó a experimentar con materiales, ensambles, collages, una de sus primeras piezas del llamado “ready made” u “objeto encontrado” lo realizó cuando compró una pala para quitar nieve, lo colgó en el techo con un cable y lo tituló In Advance of the broken arm, al analizar esta pieza podemos encontrar varios elementos que nos ayudan a entender -a más de un siglo de distancia- la concepturalización de arte que nos planteaban las vanguardias de los albores del siglo XX, primero esta pieza fue creada por elección del artista, sin implicarle habilidad para crearla, la asume como una pieza artística, la exhibe y le da un título que nos lleva a la interpretación. A los pocos meses, ocurre la famosísima exhibición que cambiaría el paradigma de arte, dónde Duchamp, con el seudónimo R. Mutt, presenta un urinario con el título “fuente”.


El mismo Marcel Duchamp, alguna vez afirmó: “el arte es la única forma de actividad por la cual el hombre se manifiesta como verdadero individuo” A lo largo de los siglos, el arte es aquello que distingue a la humanidad, nuestra historia, nuestro paso por la tierra se cuenta mediante la lectura de los objetos artísticos, cada periodo histórico se distingue por poner de manifiesto su filosofía por medio del arte, sus construcciones, pinturas, textos, música, presentaciones escénicas, bailes.


Es decir para aprender sobre la historia humana hay que saber leer el arte, es por ello que las obras de arte son consideradas patrimonio, ya sea de la humanidad o de las naciones, son objetos único, insustituibles, de los cuales las futuras generaciones no deben prescindir y es en este punto donde entra la importancia de los museos no solo como reservorios o depósitos de objetos, sino como comunicadores, educadores y promotores de la historia atrás de esos objetos, como entes vivos y efervescentes, a los cuales las generaciones en turno, habrían de acudir en busca para entenderse, interpretarse y expresarse.


Ciertamente las artes son más sencillas de comprender entre menor edad tenga el ser humano, porque se encuentra libre de prejuicios, calificativos y de concepciones con las que hemos crecido, dejar de lado aquello de que solo lo que es bello y hace sentir bien al apetito sensible es arte, porque el arte también puede generar desagrado o disgusto y al fin esta logrando su cometido, si logra hacer sentir aquello al espectador, escucha, lector. Por ello el mejor consejo para entender el arte, las artes son: mantener la mente abierta, liberarnos de pre-conceptos, llevar un espíritu que abrace a las emociones y los sentimientos que seguramente nos generarán las piezas artísticas.


En el Triana, vinculamos la expresión artística a los procesos educativos, lo que ofrece a nuestras alumnas, nuevas herramientas de comunicación y desarrollo de habilidades, emociones e ideas creativas ¡Conócenos!



 
 
 
Publicar: Blog2_Post

Formulario de suscripción

¡Gracias por tu mensaje!

449 463 2422

Lic. Adolfo López Mateos Ote No. 1704, Bona Gens, 20255 Aguascalientes, Ags.

  • Instagram
  • Facebook
bottom of page